~MIRADesperté ahogándome.Mis pulmones ardían, desesperados por un aire que no llegaba. Mis manos arañaron mi garganta, buscando la parrilla del camión, el impacto, el…Nada.Jadeé, y el oxígeno inundó mis pulmones. Oxígeno real. No empapado de lluvia y teñido de sangre, sino limpio, fresco e imposible.No estaba en la carretera. No me estaba muriendo.Estaba en mi cama.Mi pecho subía y bajaba con violencia mientras me incorporaba, las sábanas enredadas en mis piernas. La habitación giró. Me aferré al borde del colchón, nudillos blancos, esperando a que la realidad dejara de fracturarse en los bordes.Esta era mi habitación. El papel tapiz crema con detalles dorados que Celeste había elegido cuando cumplí dieciséis. El tocador de caoba que Victor compró en una venta de bienes raíces en Connecticut. La ventana con vista a los jardines del este, donde solía ver a Adrian practicar lacrosse antes de que todo se torciera.Antes de que Isla regresara a casa.Antes de la boda.Antes de Adr
Leer más