CAMERONEsto no era como en las películas, donde las puertas se cerraban a la velocidad una tortuga, dándole a los protagonistas tiempo de ser dramáticos. ¡No! ¡Y una mierda, ¿por qué no podían ser así?!Las malditas puertas se cerraron en un parpadeo, dejando incluso a Jason, uno de mis escoltas, fuera.Dentro quedamos Colin y yo, además del director, que pegó el grito en el cielo, sin entender qué pasaba, otro escolta y algunos empleados.Al segundo siguiente escuché un estruendo, el sonido característico de un disparo, y el otro escolta cayó al suelo, con sangre saliendo de su pecho.Me tensé.El director chilló, más que asustado, en tanto Colin me apretó la muñeca, luego me soltó y se sacó algo de la parte de atrás, a la altura de la cintura. Era una pistola.Lo miré con apremio.—Tienes que defenderte. Sabes bien cómo usarla.Asentí, tragándome mi ansiedad, y respiré hondo para centrarme.No podía ser un estorbo, no ahora, no por cómo se planteaba la situación.Colin me dio dos c
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