117. Un teatro y una misión secreta
La sonrisa de Leon se desvaneció al escuchar la sutil amenaza de Daniel. El hombre rubio tragó saliva lentamente. Sin embargo, recuperó rápidamente la compostura. Camilla, a su lado, puso los ojos en blanco, como si estuviera aburrida.—Le gusta mucho bromear, señor Hartwell —respondió Leon con rigidez, bajando su copa de champán.—Nunca bromeo con el futuro de los demás —respondió Daniel con calma, acariciando suavemente la espalda de Bianca.Bianca miró a Camilla con una leve sonrisa. Sabía perfectamente cuál era la intención de aquella mujer. Camilla quería verla destrozada y llorando en público. Pero Bianca ya había desechado hacía tiempo su lado débil. No se dejaría provocar en absoluto.La música cambió a un ritmo más rápido. Daniel miró a un socio comercial de Europa al otro lado de la sala. El hombre tenía un plan para entretener a Leon.—Leon, he oído que te interesan las inversiones inmobiliarias en la costa —dijo Daniel de repente; su voz sonaba sumamente profesional—. Vari
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