102. Una amenaza tras la sonrisa
La luz de la mañana deslumbraba un poco los ojos de Bianca. Estaba de pie detrás de la vitrina de cristal de L'Élégance Café. Su corazón aún rebosaba de felicidad al recordar la dulce cita del día anterior. El recuerdo de la risa de Daniel en el parque de atracciones no dejaba de dar vueltas en su cabeza. Sin embargo, su cuerpo no podía mentir. De repente, sintió que su estómago se revolvía con suma brusquedad. Una oleada de náuseas subió por su garganta sin previo aviso.Bianca se aferró al borde del mostrador de mármol con fuerza. Respiró hondo, intentando calmar su estómago revuelto. Un sudor frío empezó a perlar su frente.—Estás muy pálida esta mañana, Bi —le dijo Maya, preocupada. Su mejor amiga acababa de colocar una bandeja de pan de molde en la vitrina de cristal—. ¿Estás enferma?—No es nada —respondió Bianca, forzando una sonrisa. Se masajeó las sienes lentamente—. Probablemente sea solo el cansancio de haber estado jugando todo el día en el parque de atracciones ayer.—Ve
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