Riley presionó su cara contra el cristal, viendo practicar al equipo de hockey. El sonido de los patines raspando el hielo hizo que su corazón latiera más rápido. Dios, a ella le encantaba ese sonido.Los jugadores se movieron por la pista como si fueran sus dueños. Confiado. Libre. Viviendo el sueño, lo había estado persiguiendo desde que tenía seis años.-Riley, haide. Mamá nos va a matar si volvemos a llegar tarde."Ella se dio la vuelta. Ryan estaba allí con las manos en los bolsillos, luciendo aburrido como el infierno. Su hermano gemelo. Misma cara, mismos ojos, mismo todo por fuera.¿Pero dentro? Completamente diferente.A Ryan no le importa en lo más mínimo el hockey. Riley moriría por ello."Cinco minutos más", dijo.Puso los ojos en blanco pero no discutió. Ryan sabía que no debía interponerse entre su hermana y el hielo.Ella se dio la vuelta para ver los ejercicios. Sus dedos se contrajeron, imaginando el palo en sus manos, el disco a sus pies, la ráfaga de aire frío mient
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