La mañana en la mansión Vegetti avanzaba con una calma engañosa. El sol atravesaba los ventanales iluminando los pasillos con una luz cálida que contrastaba con la tensión silenciosa que parecía haberse instalado entre esas paredes.Sebastian no estaba.Una reunión importante lo había retenido desde temprano, y su ausencia, aunque temporal, dejaba un vacío que no pasaba desapercibido para nadie.Mucho menos para Renata.Ella descendía las escaleras con paso firme, vestida con sobriedad, pero con esa elegancia natural que ya no pasaba desapercibida. Su expresión era serena, pero su mente seguía ocupada en el caso… y en el anillo.No podía sacarlo de su cabeza.No debía.No ahora.Pero entonces…—Así que ahora te paseas por esta casa como si siempre hubiera sido tuya. Cuando antes incluso pisar te costaba ¿Tan importante te sientes ahora siendo la mujer del hermano de tu ex marido?La voz la detuvo Renata alzó la mirada lentamente.Antonio.De pie al pie de las escaleras, con una postur
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