Capítulo 79. La trampa de Silas
“Rusia no tiene piedad con los extranjeros, pero nunca se han enfrentado al demonio de Sicilia.”Dominic no pronunció esas palabras en voz alta. Se las susurró al cuello de su chaqueta, más para sí mismo, como un mantra que le recordaba que, sin importar dónde estuviera, él era el depredador, no la presa.La rampa del avión de carga militar se abrió. El viento siberiano lo recibió como una bofetada: brutal, despiadada, capaz de congelarle la nariz desde dentro y hacerle llorar los ojos antes siquiera de poder parpadear.La nieve, hasta las rodillas, recibió el aterrizaje del equipo de élite Moretti en medio de un bosque de pinos congelados, mientras el cielo gris, denso y opresivo sobre sus cabezas, parecía el techo de una tumba.Dominic exhaló. Su aliento se congeló al instante en pequeños cristales que se dispersaron en el aire.Desde atrás, Marco se acercó. Sus cejas estaban cubiertas por una fina capa de escarcha.—Jefe, menos treinta y dos. El viento del norte aumentará en una ho
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