Perspectiva de EllaDurante las semanas siguientes, caímos en una rutina extraña. No llegaría a decir que parecía un matrimonio de verdad, ni mucho menos, pero entre el bebé y la campaña, Alexander y yo empezamos a sentirnos casi como…Socios.En su mayor parte, Alexander estaba completamente absorbido por los preparativos de las elecciones, mientras que yo me encontraba atrapada entre la emoción de prepararnos para la llegada del bebé y la tortura de unas náuseas que parecían haberse instalado en mi vida para siempre.Náuseas matutinas. Qué nombre tan absurdo.Sería más acertado llamarlas náuseas de la tarde, náuseas de la noche, o náuseas de despertarme a mitad de la madrugada corriendo al baño.Pero Alexander siempre estaba ahí cuando me sentía mal.Y cada noche, incluso cuando pasaba todo el día fuera por culpa de la campaña, volvía a casa para cenar conmigo. En cada evento al que asistíamos, permanecíamos juntos, apoyándonos en silencio sin necesidad de decir demasiado.Por supues
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