—Papito, estás muy pensativo… —dijo Diana mientras saboreaba su delicioso helado.—Mi niña, estaba pensando en su madre, ¿Cómo la han visto? ¿Cómo está ella?—Bien, ella está bien. —dijo Renata en tono cortante.—Renata, no es necesario que seas tan cortante conmigo, ¿Por qué te comportas así? —preguntó Esteban, ya incómodo por la actitud esquiva de su hija.—Padre, yo creo que es más que evidente que no soy como Diana. Por si no lo recuerdas, estuvimos ahí el día que le gritaste cosas feas a mamá; ella está embarazada y va a tener a nuestros hermanitos, no era algo que quisiéramos, pero ¿acaso no tú fuiste el primero en engañarla?—¡Renata! —expresó el hombre asombrado.—Sí, padre, tú fuiste el primero en engañarla, ella era joven y te casaste con ella sin amarla, ¿o me vas a decir que sí amabas a mamá?—¿De dónde sacas esa estupidez? —dijo Esteban sorprendido.—Mamá te lo dijo, yo lo escuché, ella te lo dijo en tu cara, tú toda la vida has estado enamorado de otra mujer, esa mujer es
Ler mais