Capítulo V - EllosVanesa se siente mareada, como si hubiera ingerido un ansiolítico fuerte. No entiende qué le ocurre. Cuando abre los ojos, la confusión es total: no reconoce el lugar. Un ruido la alerta y, al girar la cabeza, comprende que está dentro de un automóvil. La puerta se abre y el exdecano Orlando la saca del vehículo con brusquedad.Ella levanta la vista y, poco a poco, identifica el sitio. La ha traído a la casa de los padres de Emanuel.—Vamos, mi pequeña perrita. No nos queda mucho tiempo —dice Orlando, arrastrándola hacia el interior de la enorme propiedad, rodeada de flores impecablemente cuidadas. Quién diría que un lugar tan hermoso pudiera albergar escenas tan dolorosas y oscuras.—No quiero —protesta Vanesa, intentando soltarse, pero su cuerpo no responde, no tiene fuerza.Sabe que él planea lastimarla. Se lo advirtió en el pasado, y Orlando es un hombre que cumple sus amenazas, sobre todo si están alimentadas por la venganza.—No tienes opción —responde él, arr
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