[Adriana]El turno de la mañana en el Hospital Central había sido un torbellino de adrenalina y felicitaciones. Tras haber entregado mi postulación para Coordinadora General de Planta, sentía que flotaba por los pasillos. Las sonrisas de mis compañeras y el respeto renovado de los médicos me confirmaban que mi vida, por fin, estaba tomando el rumbo que siempre había soñado.A las dos de la tarde, me quité el uniforme clínico, me puse unos vaqueros ajustados, una blusa blanca sencilla y mi abrigo oscuro. Revisé mi teléfono mientras esperaba el ascensor para bajar al estacionamiento.El mensaje de Daisy, que había recibido la noche anterior, seguía en mi bandeja de entrada, parpadeando como una luz de advertencia.«Adri, cariño. Sé que las cosas están muy tensas después de la gala y lo de Layla. Pero independientemente del caos, tú y yo siempre nos hemos entendido. Necesitamos hablar a solas. Quiero entender cómo pasó todo esto y apoyarte, porque sé lo abrumador que debe ser el mundo de
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