—Vamos, Rose, no te hagas la dura —dijo Dorian con voz suave pero cargada de ese tono provocador que la hacía sentirse aún más vulnerable.Ella lo miró, los labios entreabiertos, luchando por encontrar sus palabras. No quería ceder, no quería admitir lo fácil que era para él manipularla, pero, por alguna razón, en ese momento le resultaba imposible resistirse.Con un suspiro, Rose se levantó lentamente. Se acercó a él, sosteniendo el ungüento con las manos temblorosas. Su piel ardía al tenerlo cerca, y no era solo por el contacto físico. Algo en su mirada, en la forma en que él la observaba, la hacía sentir como si estuviera siendo observada en lo más profundo de su ser.Dorian extendió su mano para tonar su rostro pero antes de que pudiera hacerlo, Rose lo detuvo, colocando una mano sobre su pecho.—Tienes q
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