La mañana siguiente a su noche de paz absoluta, el aire en la mansión de la Luna Negra se sentía denso, como si el propio edificio estuviera conteniendo la respiración. Cuando Nix y Blair bajaron las escaleras, tomados de la mano, se encontraron con una escena que rompió el hechizo de su intimidad.Los siete Ancianos del Consejo estaban allí, formando un semicírculo perfecto en el salón principal. Sasha estaba de pie tras ellos, con una sonrisa triunfal que no auguraba nada bueno. Theron, el más anciano, dio un paso al frente, sosteniendo un antiguo báculo de madera de fresno.—Ya hemos tenido suficiente paciencia, Alfa —la voz de Theron resonó con una autoridad que no admitía réplicas—. Has marcado a esta mujer, has traído a una proscrita a nuestra casa y has desafiado nuestras leyes. Pero si ella ha de ser realmente la Luna de esta manada, debe someterse al Ritual de la Sangre y la Ceniza.Nix sintió que su lobo, Fenris, erizaba el pelaje en su interior. Dio un paso al frente, prote
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