Me quedé en silencio ante las palabras de Rafayel, mientras una pesada quietud se instalaba entre nosotros. Tras un momento de vacilación, levanté el pulgar de forma algo torpe, señalando que debíamos seguir al médico hacia la unidad de cuidados intensivos, donde la hija de Eldric estaba siendo atendida.No esperé a que él tomara la iniciativa. Simplemente empecé a caminar a paso largo, como si al moverme rápido pudiera escapar del agotamiento aturdido que lo envolvía todo. Un segundo después, Rafayel se puso a mi altura. Podía verlo comprobando, con discretas y agudas miradas, cualquier amenaza en los rincones del hospital: cada conserje, cada enfermera, cada silencio inexplicable en el aire cargado de antiséptico y pánico. Deseaba poder "desconocer" la existencia de un mundo tan peligroso, pero esa visión ya estaba cosida a mi cerebro.Al llegar a las puertas de la UCI, la enfermera de turno se tensó, mirándonos de arriba abajo como si buscara alguna credencial faltante. Saqué el pa
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