Mundo ficciónIniciar sesiónLos pesados portones de la mansión Ortiz se abrieron con aquel crujido resonante y familiar que parecía evocar los ecos de una época olvidada. Al entrar, flanqueada por Rafayel y seguida por la sombra vacilante de mis abuelos, el aire del vestíbulo me golpeó con su frialdad señorial.
El mármol reluciente y la araña de cristal, piezas de una opulencia que antes me resultaba acogedora, servían ahora como un escenario gé







