Me quedé en silencio ante las palabras de Rafayel, mientras una pesada quietud se instalaba entre nosotros. Tras un momento de vacilación, levanté el pulgar de forma algo torpe, señalando que debíamos seguir al médico hacia la unidad de cuidados intensivos, donde la hija de Eldric estaba siendo atendida.
No esperé a que él tomara la iniciativa. Simplemente empecé a caminar a paso largo, como si al moverme rápido pudiera escapar del agotamiento aturdido que lo envolvía todo. Un segundo después,