El martes tiene el tipo de reuniones que los martes de final de proyecto siempre tienen: más largas de lo previsto, más tensas de lo necesario, más productivas de lo que parece mientras ocurren.La reunión de cierre con el consorcio dura tres horas.Camila y Diego frente a los representantes del consorcio en la sala de reuniones del edificio principal restaurado, que es la primera vez que se usa esta sala para una reunión formal y que huele a pintura nueva y a madera barnizada y a la expectativa específica que tienen los espacios cuando todavía no han acumulado historia.Los representantes del consorcio son tres. Rainer Koch, el coordinador de la zona sur que Camila conoce desde el principio del proyecto, que tiene la costumbre de leer los documentos en voz alta cuando quiere pensar en voz alta y que Camila aprendió a no interrumpir en esos momentos. Isabelle Leroux, directora de proyectos de patrimonio desde Bruselas, que voló esta mañana y lleva doce horas en pie pero no lo muestra
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