EMILY—De acuerdo, Ángelo, te lo diré—, ella carraspeó, pues su voz casi no pudo salir porque esas fuertes manos la asfixiaban. —Cometí un error en proponerte esa cuestión.—Por favor, perdóname, no quería llegar a estos extremos, es que estoy muy preocupado—, él susurró soltándole el cuello. —Es que sé que está en peligro, además estoy teniendo los mismos síntomas que como cuando ella estaba embarazada de mis gemelos; ojalá solo sean mis psicosis.—Ángelo, te entiendo, aguarda, me calmo, o terminaré en una ambulancia—. Emily exhaló, hablando rápido, respiró profundo, repitiendo mentalmente los mantras que le ayudaban a calmarse, y prosiguió. —Por favor, no le cuentes a ella que yo fui la rata chismosa.—Puedes contarle que yo te obligue; aunque tendrás que acompañarme, debemos planear la manera de rescatarla—. Ángelo volvió a coger la hamburguesa para comerla.—Lo primero que voy a hacer cuando Ximena regrese es venir a comprarle una hamburguesa; recuerdo que cuando Ximena me encontr
Ler mais