La cafetería estaba a media calle de la firma.Laura había entrado a las seis de la tarde, después de su miércoles de trabajo, con el abrigo todavía puesto porque afuera hacía el frío particular de los miércoles de noviembre que no son todavía el frío de diciembre pero que ya no tienen nada del otoño.Pidió un cortado en la barra.Se quedó de pie, no en ninguna de las mesas, porque la idea era tomar el café y seguir caminando, llegar a casa a tiempo para la cena que Álvaro había dicho que iba a preparar él, lo que significaba probablemente arroz con cosas que había en la nevera y que de alguna manera, con Álvaro, siempre resultaba mejor de lo esperado.La mujer estaba sentada en uno de los taburetes al fondo de la barra.Laura no la notó de inmediato.Fue la segunda mirada de la mujer la que captó su atención: alguien que mira de la manera particular de quien cree reconocer a alguien pero no está del todo seguro y necesita un segundo intento para confirmarlo.La tercera vez, la mujer
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