DaniloMientras Danilo la besaba con mucho esfuerzo, como quien intenta levantar una piedra demasiado pesada. Automotivándose, imaginando escenas de películas de adultos y hasta elevó viejas oraciones que ya había olvidado, y nada le funcionó; no pudo conseguir que su cuerpo le respondiera. Mejor se levantó desesperado y se fue al baño.Se miró en el espejo, con el rostro desencajado.—Tú puedes, Danilo. Has toreado en peores plazas. —Se lavó la cara restregándosela con fuerza; luego, con esfuerzo, se puso a orinar y, mientras desocupaba la vejiga, le susurró a su órgano viril: —Vamos, mi amigo, podemos hacerlo, tú eres fuerte y nunca te has amilanado con nada; mejor vamos a romperla, no podemos quedar mal, somos unos campeones y siempre lo seremos.Respiró hondo, tomó aire y salió. Se encontró con Angie, que lo miró con ojos de ternura y preocupación. Sin dudar se levantó y lo besó con suavidad, con algo de tristeza y melancolía; Danilo respondió poco a poco. Le sirvió empezar a imag
Leer más