AsherEl segundo disparo rompió el aire, un roce caliente y afilado a través de mi hombro. El dolor estalló, pero no vacilé. Mis instintos se activaron antes de que mi mente pudiera procesarlo.Giré, con el arma en alto, y capté el destello del arma de Dinara apuntándome directamente. Sus ojos se mostraban implacables, ardientes. El caos a nuestro alrededor. Los muebles volcados, los vidrios rotos, los cuerpos de mis hombres y de los atacantes, era como un borrón. Todo lo que podía ver era a ella.—Dinara —gruñí entre dientes.Ella sonrió, pero era la sonrisa de un depredador, una que no le llegaba a los ojos.—Termina esta noche, Asher. Solo que aún no te has dado cuenta.Me lancé hacia un lado, usando el sofá como cobertura mientras las balas zumbaban a mi pasado. Mi hombro palpitaba, pero la adrenalina entorpecía la mayor parte del dolor. Cada músculo de mi cuerpo estaba replegado, listo, calculando. Un paso en falso podía ser el último.Divisé su reflejo en un espejo roto. S
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