POR AURORALe suplicaba con la mirada que dijera algo, pero solo me miraba en silencio, como intentando encontrar algo que jamás iba a encontrar, y eso era, duda, como si él esperara que yo dudara de lo que acababa de decir, pero le había abierto mi corazón, le había dicho que me había enamorado, le había dicho que me había enamorado de Maxwell King, un hombre que para mi hermano no significaba nada, pero para mí Maxwell lo significaba todo.– Quiero que veas algo – habla mi hermano después de mucho tiempo.Camina hacia su escritorio y saca algo de uno de las gavetas, lo deja encima del escritorio y me acerco.Me doy cuenta que es una fotografía, donde Maxwell, Tomás y yo jugamos en la playa.Mi príncipe toma las demás fotografías y las coloca a la par de la otra.– Dime que ves princesa – susurra abrazándome por atrás.Observo y en cada una de las fotografías, estoy con Maxwell.– Somos, Maxwell y yo, y en algunas esta Tomás – digo viéndolas.– Si princesa, pero hay algo más, mira –
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