POR MAXWELL Dos semanas han pasado desde que mi ángel se fue, dos semanas en las que la he estado buscando por todas partes, dos semanas lamentandome por haber sido tan imbecil y creer en alguien más que no sea ella.¿Cómo pude haber dudado del amor que ella sentía por mí? ¿Cómo pude haber sido tan maldita mente desgraciado para tratarla como lo hice?¿Porqué ¡Dios!?¿Porqué? Esa era la maldita pregunta que me hacía a cada minuto, ¿porqué?, ¿porqué había dudado del gran amor que ella sentía por mí?, ¿porqué no la había escuchado?, ¿porqué no la detuve ese día? Soy un reverendo imbecil, pero esas malditas fotografías jugaron con mi mente hasta el punto de lastimar a la persona que más amo en la vida, a mi mujer. Aún puedo recordar el dolor que había en su mirada, recordar eso me carcome el alma, no me deja respirar, saber que yo fui el causante de su dolor, me mata. Le juré que jamás le haría daño, que nunca rompería su corazón, y no lo hice, rompí mi promesa, le había hecho tant
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