Capítulo 84. Nada vuelve a ser igual.
El estudio de los doctores tenía esa luz tibia que ya no era del todo invernal. Afuera, el frío seguía presente, pero había cedido lo suficiente como para dejar entrar un sol pálido, más alto, menos duro. El deshielo aún no se veía, pero se sentía. Seiya estaba recostado con comodidad, la ropa más ligera de lo que había usado semanas atrás. El vientre, ya evidente, se marcaba con claridad bajo la tela. Respiraba tranquilo.Shun revisaba sus notas en silencio, concentrado, el ceño apenas fruncido. Théon se movía con calma a su lado, ajustando el equipo con precisión. Entre ambos había una coordinación nueva, silenciosa. No necesitaban hablar demasiado: una mirada breve, un gesto mínimo, y cada uno sabía qué seguía. En algún punto, el omega levantó los ojos del portapapeles y el alfa asintió apenas, como confirmando algo que ya estaba claro para los dos.—Veintitrés semanas —dijo Théon finalmente, con voz serena—. El tiempo coincide bien.La imagen apareció nítida. El ritmo era estable.
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