EvelynSalgo antes de que amanezca del todo, como si la casa pudiera delatarme, no quiero que Sebastian me vea. No quiero que me pregunte si dormí en la otra habitación por orgullo, no quiero que sus ojos me obliguen a recordar la escena de anoche, su cena perfecta, sus velas, su intento de algo que yo recibí como una amenaza en lugar de un gesto.Me voy por la puerta principal y sigo caminando, porque si me detengo, pienso demasiado, y si pienso demasiado, me arrepiento, y ahora mismo no puedo permitirme arrepentirme de nada. No con ese mensaje en el celular.“Debe presentarse urgentemente mañana. Tenemos sus resultados”.En el auto, el motor ronronea con un sonido suave y mientras manejo me sorprendo pensando en Sebastian. Me odio un poco por haberlo herido anoche. Porque, lo quiera o no, él no me ha hecho daño.Nunca me ha gritado o levantado la mano, nunca me ha humillado frente a nadie. Ha sido frío, sí. Distante. Un hombre que vive con la guardia alta incluso en su propia cama,
Ler mais