Clara
Llego al país después de cinco años y no hay nada heroico ni romántico en ello. No vuelvo por nostalgia ni por asuntos pendientes. Vuelvo porque mi hijo lo necesita.
Liam aprieta mi mano mientras avanzamos por los pasillos de la clínica, demasiado blancos y silenciosos. Odio los hospitales, pero no tengo más remedio, esto escapa a mi voluntad.
—¿Va a doler, mamá? —me pregunta con esa voz que intenta ser valiente, pero aún no sabe fingir del todo.
Me agacho frente a él y le acomodo el cabe