Evelyn
Salgo de la clínica como si caminara dentro de una burbuja. El ruido de la ciudad me llega amortiguado, distante, como si perteneciera a otra vida. No regreso a la empresa, no tengo fuerzas para fingir otra sonrisa o buscar excusas para Sebastian. Conduzco directo a la mansión y cuando cruzo las puertas siento que todo lo que he sostenido durante años empieza a resquebrajarse.
Subo a mi habitación sin saludar a nadie. Cierro la puerta y me siento en la orilla de la cama. Las manos me cue