GaelNo tendrás nada.No eres nada.No eres alfa; de casualidad eres un lobo.Esta tierra no te pertenece. Nada te pertenece. No tienes nada.Mi padre gruñía eso en las cenas, en las ceremonias y en los eventos de la manada cuando yo, siendo muy joven, interrumpía, me rebelaba, decía algo que pensaba, algo que me susurraba la naturaleza. Intentaba ponerme en mi lugar de... nada. Mis hermanos mayores, Morgan y Tiziano, lo repetían para humillarme.Era el tercer hijo, demasiado joven, tranquilo y paciente para ellos. El hijo de un alfa en una larga cadena de alfas, uno peor que el otro. Morgan, que en paz descanse, era temerario, letal, brusco y francamente estúpido. Claro que Tiziano le hacía competencia, y muy bien. Eso era lo que se priorizaba en la manada, al menos ahora: testarudez y fuerza bruta.En el pasado éramos diferentes, lobos que se guiaban por otros valores: el bosque, la unión de la manada.Aprendí a callar, a ocultar lo que sabía, lo que había aprendido. Pero jamás bajé
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