—¿Tu hija?
René alzó la vista de golpe, se quedó inmóvil y entonces se quebró.
—Alice… es mi hija.
—¿Qué estás diciendo? ¿Cómo qué Alice es tu hija? —pregunté incrédulo.
Ella negó con la cabeza, llorando.
—No, no es hija de Natasha, —balbuceó—. Yo… yo era muy joven… —comenzó, con la voz temblorosa—. Él, el señor Charles, me prometió cosas y yo lo amaba… quedé embarazada, y cuando nació, él me la quitó.
Apreté los puños indignado.
—¿Te la quitó?
—Me dijo que no podía criarla que no era