Bruna Hijo de puta. Esa es la única definición posible para Farid. Sé que yo también me equivoqué. No soy inocente, no soy santa, nunca lo fui. Me involucré con él sabiendo que era casado. Pero lo que la gente no entiende es el momento en que eso ocurrió. Mi padre acababa de morir. La casa quedó vacía, silenciosa, pesada. Intenté trabajar, intenté arreglármelas sola, pero era menor de edad, sin estudios, sin protección, sin nadie por mí. El mundo no tiende la mano a chicas solas. Fue entonces cuando apareció Farid. Llegó con ese aire tranquilo, controlado, peligroso. Un hombre acostumbrado a mandar, a ser obedecido. Dijo que su matrimonio era solo un acuerdo, que su esposa, Lilian, era fría, arrogante, distante. Dijo que nunca había sido feliz de verdad. Juró que se separaría. Juró que estaba enamorado de mí. Yo quise creer, porque creer dolía menos que aceptar que estaba sola. Sabía, en el fondo, que nunca dejaría a Lilian. Pero me aferré a sus palabras como quien se aferra a
Ler mais