NaylaPasé todo el día trabajando en la zona turística, cerca de los hoteles de lujo. El calor era intenso, típico de Dubái, y el movimiento fue bueno. Aun así, me extrañó la ausencia de Rafaela. Normalmente llega temprano, siempre a la misma hora que yo, quejándose del calor y de la rutina, pero ese día simplemente no apareció.Me preocupé, lo admito. Pensé en enviarle un mensaje, pero desistí. Tuve miedo de la respuesta. Ya había hablado con ella sobre Zayd, ya le había dicho todo lo que tenía que decir. Ahora, si prefería ignorar las señales, sería decisión suya. No voy a discutir con una amiga por decisiones que insiste en tomar sola. Si algo sale mal, estaré cerca para apoyarla… pero no para aceptar actitudes que no respeto.Cuando terminé mi jornada, volví a casa. El condominio estaba silencioso, con ese ambiente organizado y discreto de los lugares donde todo funciona. Al llegar al estacionamiento, vi a Adir apoyado en el coche, mirando el celular. Levantó la mirada despacio y
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