—¡Lysander!El grito de Meissa desgarró el aire, cargado de angustia y desesperación. Su loba interior también rugió, una respuesta instintiva, feroz… pero desordenada, como si algo dentro de ella estuviera fallando.Lysander se apartó bruscamente, como si su presencia lo quemara. Sus ojos, normalmente firmes y llenos de autoridad, ahora estaban oscurecidos, cubiertos por una sombra que no le pertenecía.—¿Qué haces aquí? —espetó, con una voz fría, ajena.Meissa no respondió con palabras. No pudo. El dolor, la rabia y el miedo explotaron dentro de ella al ver a esa otra hembra tan cerca de él.Sin pensarlo, se lanzó hacia adelante.Sus uñas rasgaron el rostro de la mujer, sus manos golpearon con fuerza, empujándola con una furia que nacía desde lo más profundo de su ser.—¡Aléjate de él! —gritó, su voz rota entre lágrimas.Pero la reacción fue inmediata.La otra mujer la esquivó con rapidez y la empujó con fuerza. Meissa perdió el equilibrio y cayó al suelo con un golpe seco, el aire
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