Edrion se giró lentamente, y en el instante en que sus ojos se encontraron con los de ella, algo cambió en el ambiente. Su mirada descendió sin prisa, recorriéndola con una intensidad que no intentó ocultar, y luego volvió a su rostro con una fuerza que la hizo sentir completamente expuesta.Pero esta vez, Lyria no retrocedió ni permitió que el impulso de huir tomara el control; no hubo temblor en su cuerpo ni vacilación en su mirada, sino una firmeza nueva, desconocida incluso para ella misma, con la que sostuvo la intensidad del rey sin apartarse. Edrion avanzó entonces, cerrando la distancia entre ambos con pasos lentos y seguros, como si cada movimiento estuviera cargado de una decisión que ya no pensaba cuestionar.Cada paso era firme, seguro, cargado de una presencia que imponía, pero también de algo más, algo que ya no era solo control… sino necesidad. Cuando estuvo frente a ella, alzó la mano y la apoyó contra su pecho, como si necesitara comprobar que estaba ahí, que era real
Ler mais