El búnker de los Alpes suizos no era una base militar ordinaria; era una catedral de hormigón y titanio enterrada bajo trescientos metros de roca de granito y nieve perpetua. En el mapa de la geopolítica oculta, este lugar figuraba como un depósito de almacenamiento de datos bancarios, pero para la Comisión y lo que quedaba del imperio Valenti, era el corazón de Omnis. Aquí se alojaba el servidor central, el nodo madre que Julian Jr. pretendía activar para someter el nuevo orden mundial bajo su control absoluto.Fuera, la tormenta de nieve aullaba a más de dos mil metros de altitud, barriendo las laderas blancas y ocultando la aproximación de los helicópteros de asalto negros que Valerie Vane —antes de su ejecución en Lyon— había dejado pagados a través de una corporación fantasma. El remanente de su operación militar privada, "La Mano Blanca", ejecutaba ahora el último contrato de su jefa muerta. Pero en la vanguardia, abriendo la brecha entre el viento helado y el plomo, no había me
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