A Cathleen se le revuelve el estómago de forma extraña mientras Xavier la arrastra al centro de la habitación. «Normalmente no me gusta tratar a mis sumisas como esclavas, pero tú, mi esposacita, has sido una niña mala. Cuando te hablo, me contestas. Y a papá no le gusta nada eso». Cathleen apretó los dientes y se lo tragó todo."Te ves muy bien, mi gatita", dice Xavier mientras roza las suaves mejillas de Cathleen. Cathleen aún siente dolor; su primera vez fue con su marido, que la devoró sin dejar ni una miga. Se aseguró de dejar una marca, ¿y de verdad la dejó? Claro que sí, pero Cathleen se negó a que Xavier se llevara todo el crédito. Se quedó como la gata que era en el suelo, negándose a mostrarle a Xavier que era su primera vez.Cathleen abrió la boca para hablar, pero Xavier le puso una mordaza. «Me gustas más en esta posición. Nada de insultos, porque hay una mordaza».La mano de Xavier empezó a presionar los pezones de Cathleen; era suave, muy suave, pero tiraba. Luego retir
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