Caleb entró a zancadas en la floristería, con la urgencia grabada en el rostro mientras observaba la vibrante multitud de flores que llenaban el pequeño espacio. El aroma de los tallos recién cortados se mezclaba con el toque terroso de la tierra húmeda, un marcado contraste con la tormenta emocional que nublaba sus pensamientos. Exhaló, intentando calmar su corazón acelerado.
"Por favor, necesito tu ayuda", dijo, mirando fijamente a la florista, que estaba quitando las espinas de las rosas con