Los pensamientos de Cathleen daban vueltas sin control, absorbida por la imagen del cuerpo desnudo de Xavier. Había visto su grueso e impresionante pene, y en su estado actual, sabía que fácilmente podría abrumarla si le llenaba el coño. Luchando por alejar esos pensamientos de su mente, Cathleen cerró los ojos con fuerza. No podía permitirse pensar en Xavier de esa manera; después de todo, él se había acostado con Olivia sin piedad a la menor oportunidad, sin importarle siquiera que su propia