El oro líquido del champán besó los labios de Olivia con una dulzura engañosa, y las burbujas estallaron como pequeñas explosiones de anticipación. Su mirada se desvió más allá del borde de la copa, buscando la silueta familiar de Cathleen. Aún no había regresado. Olivia se deslizó de la silla alta en la barra con una gracia experta y natural, sus tacones repiqueteando a un ritmo constante en el suelo de mármol mientras se dirigía al baño.
"Buenas noches", murmuró Olivia, inclinando la cabeza l