Era inútil seguir intentando hablarle a Hubert. El tipo estaba extraviado en un mundo fatuo, tonto y necio, de fantasías, aplausos, éxitos, vítores y mujeres hermosas Me le acerqué arriesgándome a que me vuelva a meter un puñetazo, y le besé la cabeza. -Cuídate bastante, Hubert-, le pedí conteniendo las lágrimas y me dispuse a partir cuando, de repente, Hubert balbuceó entre los dientes sin mirarme. -Eres una buena mujer, Jacky, una buena mujer-, murmuró con dificultad, arrastrando las palabras y los ojos extraviados en la nada. El llanto ya me había ganado y yo yo lloraba a gritos como una chiquilina. -Gracias Jacky por todo lo que hiciste por mí, yo no lo merecía pero tú eres una buena mujer-, siguió diciendo mirando a cualquier parte como un orate. Yo junté los labios, levanté la mirada al techo, cerré los puños, no quería seguir llorando pero el llanto me era más fuerte y las lágrimas rodaban como cataratas de mis ojos. -Siempre estarás prendida en mi corazón-, dijo finalm
Leer más