Xander abrió la puerta e ingreso a la habitación de Elena, había comenzado a amanecer y él aún no se había acostado. Todo era un caos, desde que la había visto por primera vez en ese hotel, con esa inocencia tan cautivadora, desde que él había muerto y volvieron a encontrarse su vida era un caos. Xander alargo su mano y le corrió el cabello de la cara. Elena abrió sus ojos y lo miro, sin comprender lo que él hacía en su habitación. —¿ Qué tienes?, pregunto ella preocupada, Elena se incorporó sentandose. Xander la miró a los ojos, ella estiró su mano y la coloco sobre su rostro, en algún momento de la noche, se había quitado el traje y se había duchado. Llevaba puestos unos vaqueros y una camisa blanca, y estaba más guapo que nunca. Le molesto el hecho de que irradiara vitalidad mientras ella se sentía como un trapo. ¿Cómo podía estar tan guapo a primera hora de la mañana. En la mayoría de los hombres, la sombra de la barba les daba un aspecto descuidado, pero en Xander Mavrogeni
Leer más