La tarde caía sobre la mansión familiar cuando Xander Christodoulou cruzó el umbral del amplio vestíbulo de mármol. El eco de sus pasos resonó bajo la cúpula pintada mientras dejaba las llaves sobre la consola antigua.
Desde el salón contiguo emergió la voz inconfundible de Hipólita, cálida y afilada al mismo tiempo.
—Pero mira quién recuerda que tiene una tía.
Xander esbozó una media sonrisa y se acercó para besarla en la mejilla.
—No digas eso. Siempre me acuerdo de ti.
Ella lo exam