Capítulo 84Luciano se arrodilló delante de mí, me dolió que no me apoyara, además las palabras de esa mujer me hicieron dudar de su existio algo entre ellos dos. Si el y ella estuvieron juntos.—Perdóname —me pidió tomando mis manos —. Lo último que quiero es hacerte daño, solo pensé que estaba haciendo lo mejor para ti.Yo no dije nada. Lloraba descontrolada, sentía que el alma me quemaba porque Teresa logró en unas palabras sacar todas las inseguridades de mi alma.Él siguió hablando, con los ojos clavados en mí, esperando una respuesta que no sabía si iba a llegar.—Nos amamos. Pero todo ha sido muy difícil para los dos. Felipe, Andres, la búsqueda, tu dolor, el mío... No estoy usando eso como excusa. Solo te estoy diciendo que me equivoqué en el peor momento.Lo escuché en silencio, con la rabia todavía viva, pero también tenía que controlar mis emociones, no podía dejar que esa mujer se saliera con la suya, necesitaba espacio y me pedí que se fuera.El lo hizo salió de la habita
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