ENEMIGA DIRECTA

CAPÍTULO 88

Desperté en el hospital con la cabeza doliendome mucho y los labios secos.

Lo primero que hice fue llevarme la mano al pecho. Todavía sentía el recuerdo del dolor, la falta de aire, el miedo de no saber qué me estaba pasando. Miré alrededor , estaba en la habitación de un hospital con un monitor cardiaco y suero en el brazo

Cuando entró el médico, fui directo al punto llena de miedo.

—¿Tengo un problema cardíaco?

Él negó mientras revisaba mi historial en la tableta.

—No. Su corazón
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