La vida y la muerte bailan juntas. A veces en el mismo momento, en el mismo lugar.El sonido llegó antes que la visión: un beeping agudo, acelerado, desesperado que perforaba el aire como una aguja atravesando carne. Eva sintió cómo el sudor le corría por la espalda mientras observaba la puerta del búnker abrirse con una lentitud criminal. El mecanismo hidráulico gemía bajo el peso de toneladas de acero reforzado, cada centímetro ganado parecía tardar una eternidad.—¡MÁS RÁPIDO! —gritó, aunque sabía que era inútil. La puerta se movía a su propio ritmo implacable, ajena a la urgencia que electrizaba cada nervio de su cuerpo.Mateo estaba a su lado, el equipo de desactivación abierto en el suelo como un arsenal quirúrgico. Sus manos temblaban ligeramente mientras verificaba cada herramienta, cada cable, cada dispositivo q
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