Aunque Chloe y Augusto, ni creían del todo en las palabras del serio e inexpresivo hombre que tenían frente a él, no dejaban de estar nerviosos. — Señor Torres, quizás no tenga un gran patrimonio, o una gran herencia, pero tengo un trabajo, además estoy enamorado de su hija, yo la hago feliz, la trato como una princesa, por favor deme la oportunidad de demostrarle mi valía. — Pedía Augusto, a su suegro. — Puede que Chloe, esté ciega y crea que la amas por lo que es, pero a quien quieres engañar, ¿Eh? Dejaste a tu novia, una chica sin estatus social pero trabajadora y emprendedora, una jóven con los pies en la tierra, y todo por interés. — ¡Eso no es verdad, Chloe y yo en verdad nos queremos, lo de Franchesca, se terminó por la rutina, ella se la pasaba metida en esa compañía de pays y pasteles, no me atendía, ni tenía tiempo para mí! — Eso es porque estaba trabajando arduamente para hacer crecer su negocio, ella si tiene metas y planes que no incluyen a alguien que la saqu
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