La realidad golpea a Chloe y Augusto.
Las palabras cargadas de seguridad del apuesto empresario, hicieron a Chloe, dudar por un momento sobre su llamar a su padre como siempre lo hacia cuando provocaba un desastre y él tenía que limpiar todo lo que su hija destrozaba.
— ¿Creés que no lo llamaré? Mi padre hace negocios con mucha gente importante, ¿Por qué se va a deprimir por no hacer un negocio contigo? Creí que te sobreestimas demasiado.
— ¿Tu creés? Entonces llama, adelante, quiero ver de lo que es capaz tu padre para solapa