CAPÍTULO 128. ¿Por qué?
Dax no podía evitarlo. Llevaba lo bruto en la sangre y eso era difícil de evadir, así que para distender el ambiente, Hendrix levantó la taza en señal de saludo y añadió, con una media sonrisa burlona:
—Buenos días, héroe trágico. ¿Sobreviviste al veneno o fue pura fuerza de voluntad?
Mark negó con la cabeza, aunque no pudo evitar sonreír ante el recibimiento, y avanzó hasta la mesa con paso más firme de lo que se sentía por dentro.
—Buenos días —respondió con voz ronca por el sueño—. Y gracias