Me desperté sobresaltada, fijándome en aquel dormitorio que no era el mío, levanté la sábana que tapaba mi cuerpo, viendo que estaba desnuda, dejé caer la cabeza en la almohada, mientras sonreía. Acaba de hacer el amor con un hombre que me hizo desear más placer, haciendo que fuera feliz y disfrutara de los placeres de su cuerpo, sus manos, su lengua y el amor que me demostró. Me levante y entre en el cuarto de baño viendo que había colgado en la puerta un albornoz, me lo puse marchando del dormitorio, baje las escaleras acercandome al salon, viendo como estaba leyendo Aaron, el documento que tenía que entregarle a Mario.— Hola, ¿qué haces leyendo este documento?’ — pregunte, sentandome al lado de Aaron en el sofá.—- ¿No lo firmaras, verdad? si lo firmas siempre seras una puta para él y para todos los que te conozca, piensalo bien Irene —- me dijo—-- No tengo otra salida Aaron, sabes que -____ me puso sus dedos en mi boca—- Si que quieres mucho a tu hermana, eso lo sé, ¿pero qué
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