Con la carpeta apretada fuertemente entre las manos y el corazón rebosante de anticipación, Beth llegó a la puerta. Respiró hondo para calmar sus nervios y llamó a la madera.—Adelante —la voz dulce y fina de Aurora llegó desde el interior.Empujando la puerta, Beth entró en la habitación. Aurora, sentada en un sofá de felpa, estaba absorta en una pila de bocetos de diseño.—Hola, señora. Soy Elizabeth Morgan.Aurora levantó la cabeza y su mirada se encontró con la figura en el umbral. Por un momento, el tiempo pareció detenerse. Los ojos de Aurora se abrieron de par en par por la sorpresa, y un destello de absoluta incredulidad recorrió su rostro. Luego, a medida que la reconocía, una sonrisa radiante floreció en sus facciones.—Eres tú otra vez —exclamó, rebosante de una mezcla de asombro y deleite. No podía creer que la Elizabeth Morgan a la que había instado a ser su ayudante en este proyecto resultara ser la diseñadora que había estado buscando. Era como si el destino mismo
Leer más