capitulo... El amanecer llega como una concesión, no como un regalo.No dormimos. No del todo. La noche nos dejó marcas invisibles miradas sostenidas, silencios cargados, el cuerpo recordando sin necesidad de repetir. Cuando la primera luz se filtra por las rendijas del refugio, Lykan ya está alerta, tenso, como si hubiera contado cada segundo.— Se mueven — dice Kael, en voz baja.Me incorporo. El eco responde, despierto, más fino que antes. No duele. Advierte.— Tres puntos — añado —. Al sur. Y uno muy cerca.Daniel entra sin llamar. Tiene el gesto duro, la chaqueta húmeda.— No se molestaron en ocultarlo — dice —. La facción del vidrio quiere que sepamos que nos observan.Meara aparece detrás, ojerosa pero firme. Me mira distinto ahora, como si me viera doble: la mujer y el rol superpuestos— No vienen por ti — dice —. Vienen por lo que activaste.La frase se me clava. Camino hasta la ventana. La ciudad parece normal: tráfico, pantallas, gente apresurada. Bajo esa capa, la caza a
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